El community manager, la velocidad y el tocino

community managerEl community manager es un profesional que hoy por hoy parece que se ha instaurado en el mapa de profesiones en España casi casi con la misma fuerza que cualquier otra profesión que bien puede llevar en él 30 años. Pues bien, en vista de que últimamente y ya desde hace bastante tiempo, llevo leyendo mil cosas sobre estos profesionales, entre los que me incluyo, #yotambiénsoycommunitymanager, lo he sido más y lo he sido menos, pero llevo uno dentro, sin duda alguna, me gustaría poner sobre la mesa algunas cuestiones que, espero, inviten a la reflexión. También estaría bien que mis padres me leyeran y así supieran un poco mejor de qué va el tema ;) Aviso: voy a intentar ser lo más objetiva y crítica posible dentro de la subjetividad, dada mi inevitable implicación al tratarse de la profesión que he desempeñado y desempeño. Empezamos.

1. Un CM es un profesional que no sólo sabe escribir. Siente auténtica pasión por escribir. Podría (efectivamente) escribir y reescribir sobre una misma cosa de mil maneras, distintas todas. Y podría coger mil cosas, distintas todas, y hacer una única, con una extensión y profundidad que se ajustara a lo requerido por cada situación. Un copy online, con todo lo que ello conlleva, debe amar leer por sobre todas las cosas. Desde El libro Gordo de Petete, hasta la etiqueta del champú.

Alguien que sabe estar a la altura de cualquier temática y adaptarse e interiorizarla en unos tiempos ajustados a la realidad. Sin estos tiempos de adaptación es inviable siempre. No podemos estar al frente de varias cuentas de sectores diferentes sin haber dedicado un tiempo al aterrizaje e interiorización de cada uno de ellos. Y saber a ciencia cierta y con todo lujo de detalles, en este caso y como casi siempre en todo, mejor que sobren que no que falten.

2. Corrección en la forma a la hora de escribir (ortografía y gramática), debería ser el punto uno en una lista de destrezas para este profesional. Ya lo decía Carmen Figueiras en su post: ‘El community manager culto y sin faltas de ortografía’. Un community manager es la voz de la marca. Es un engranaje clave en la cadena de cosas clave para que todo salga bien de cualquier marca que se precie de hacer las cosas bien, al menos. Eso sí, no por cometer una falta, un día, se es peor profesional o un mal profesional. Somos humanos y todos nos equivocamos. Pero el error no puede ser norma en ninguno de los casos.

3. Ser multitasking como primera virtud o aptitud. Y serlo de verdad. Hay que estar en varias cosas a la vez. Y estar de verdad en todas ellas, con todas las consecuencias. No vale con intentarlo. Eso sí: hay límites, cada uno debe conocer los suyos propios y tenerlos muy claros y hacerlos saber, para que no haya una gestión desafortunada de las expectativas para ninguna de las partes. A veces se cae en una visión idílica y un tanto peligrosa del término y se lleva a extremos irresponsables e impensables en términos de realidad. Un día tiene 24 horas, y mientras no los alarguemos a 48, lo que no se puede no se puede, y además es imposible. Esto hay que tenerlo claro desde el minuto uno.

4. Organización, prioridades y deadlines. Todos los que hemos trabajado en esto sabemos que necesitamos tener estas tres cuestiones atadas y bien atadas. Sin la primera, el resto no funcionan. Y sin la segunda, lo mismo. La tercera debe ser nuestro primer pensamiento a la hora de ejecutar cualquier proyecto en el que nos veamos inmersos.

Hay un problema grave de tiempos en la realidad diaria de cualquier CM, y esto va en detrimento siempre de la productividad, y viene de un fallo en el primer punto: si la organización no está clara, si las tareas no están bien delimitadas y claras, prioridades incluidas, si hay grises y nieblas en los plazos: no va a salir en fecha. Nunca. Y da igual que el CM haga auténticos malabares. No bastará. Un CM no es alguien que hace malabares cada día de su vida profesional. Es otra cosa.

5. El humo no vende. Esto es clave para no encontrarnos con una bruma que no sabemos gestionar. No podemos permitirnos el lujo de no ver nada cuando no conocemos el espacio. Vender humo siempre nos empuja a estar en éstas.

Una vez, en mis principios en esta profesión, en una conversación ajena a cualquier escenario laboral, alguien me dijo que si no quería/sabía vender humo tal vez me había equivocado de sitio. Y yo contesté que tal vez el confundido con su sitio era justo el que creía en el humo.  Hoy por hoy mantengo mi postura. Poco puedo añadir.

6. Empatía, sentido común y un par de dedos de frente. Trabajamos con personas. Los nombres y apellidos o usuarios en las distintas plataformas, fans, seguidores, o espontáneos que conversan con las marcas son personas. Detrás de las pantallas hay alguien y esto no podemos olvidarlo.

A mi me gusta creer que trabajamos cara al público, pero con cierto margen (la pantalla) de actuación. Aprovechémoslo, pero no en demasía. Seamos afortunados en cada comentario, en cada respuesta. Pongámonos en el lugar del otro. Todos somos usuarios y clientes. Incluso espontáneos que conversan con marcas en según qué situación. Tratemos de ponernos en su piel antes de hacernos con un juicio cerrado sobre la persona y sus circunstancias. Antes de empezar a escribir una respuesta. Antes de actuar.

7. El lenguaje construye realidades. El tono también. Y más cuando no lo escuchamos. El tono del lenguaje escrito es un arte. Y los emoticonos ayudan. Si hacemos un buen uso de ellos. De lo contrario pueden ser un auténtico enemigo. Seamos serios. No serios en el sentido estricto de la palabra. No seamos ‘megaguays’ siempre, nadie es ‘megaguay’ siempre, ¿por qué entonces debería serlo una marca?

Cada comunidad es un mundo, y cada mundo tiene una temperatura. Aprendamos a medírsela a cada una de aquellas con las que trabajamos. Antes de hacer nada, de planificar nada, tengamos muy claro a qué y a quién nos enfrentamos para ser justos, correctos y sobre todo, estar a la altura de cada momento en este trabajo. Porque todos cuentan. Un error desafortunado puede generar (en un momento) una crisis. Un error corregido a tiempo, y bien, puede ser una oportunidad en pro del engagement de la comunidad.

8. Mente abierta, últimas tendencias por delante y expertise. Este punto va más allá, un community manager debe tener la mente muy abierta. Huir de la rutina y probar y probar. Implementar la estrategia a diario, o al menos, tomar notas mentales al respecto. Aprender de los errores propios y ajenos. Ser fan y seguidor de todo lo que es fan, seguidor y espontáneo de verdad y también de lo que no lo es. Debe ser curioso por definición e indagar en todo lo que se cuece. Ser paciente y saber sacar punta a aquello de ‘sin prisa pero sin pausa’.

 

No sé si me dejo puntos muy importantes en el tintero, pero me encantaría que, de ser así, me los comentarais :) Al final, el objetivo de mi post de hoy es sacar un poco, desde mi óptica, por supuesto, de lo que yo creo que es esto de lo que tanto se habla y al final todo el mundo tiene la sensación de que falta información por todas partes. Porque creo que es una profesión para la que ‘hay que valer’. Y por la formación diaria y autodidacta siempre.

 

@alejandrahdezh

 

Imagen| pinti pinti

via Mis Apis Por Tus Cookies http://www.misapisportuscookies.com/2013/03/el-community-manager-la-velocidad-y-el-tocino/

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Publicado el 23/03/2013 en Actualidad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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